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 CARTELERA
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Cap# 8 Se agradece



Han pasado dos años, doce países, cincuenta ciudades, ciento diez pueblos, veinte aeropuertos y quince ríos desde que comencé “La Ruta” Primero fue la intensa y enigmática África y luego vino la mágica y misteriosa Oceanía.

He tenido el especial privilegio de ser la primera mujer blanca que hombres de otro lugar y tiempo han conocido. He escuchado de la boca de caníbales en que consiste la cacería y preparación de un humano. He viajado por lugares que jamás pensé que existieran. He conocido a gente que yo pensaba eran reales sólo en cuentos o libros de fotografía. De verdad que he sido afortunada, no sólo por vivir todo eso, sino por ser una especie de puente entre este pequeño y remoto país y todo un mundo desconocido, repleto de animales, flores, religiones, pirámides, desiertos, selvas, aldeas, colores, olores y seres humanos de todas las razas. Poseedores estos últimos de todas las costumbres, vestimentas, idiomas y creencias que uno pueda imaginar.

La verdad es que no es fácil, es agotador. Lo que se ve en pantalla es el resultado de un proceso muy largo y complicado. Pero mentiría si dijera que no me siento orgullosa cada vez que en la calle alguien me comenta su sorpresa por conocer algo que nunca sospecharon existía, y me agradece mi trabajo, mi valentía... es más emocionante que ególatra, es como el teatro, como cocinar; a pesar del placer infinito de realizarlo; esta hecho para otros, entonces da tanto gusto que “esos otros” lo aprecien.

Además es raro que a uno le agradezcan la pega y –valga la redundancia- ¡pucha que se agradece! y por supuesto entiendo a la mayoría que me dice ¡Que envidia! ¡Es mi sueño! Y la verdad es que el mío también.

Viajar es lo mejor, uno comprende que el mundo es más grande y más maravilloso que el mapamundi del colegio. Que la casa, el barrio, el país y hasta los problemas de uno son una parte pequeñísima de un universo enorme. Que nuestra forma de mirar el mundo no es la única.

Que la comunicación no tiene solo que ver con el lenguaje, sino con los gestos; las miradas, los abrazos, la risa, el llanto, compartir el alimento, la música y el baile. Que las creencias y las religiones corren como la sangre por las venas, no son algo que se puedan explicar racionalmente, como el amor. Que intentar convencer a otro de que existe un Dios más valioso y más verdadero no tiene mucho sentido. Que los encuentros culturales son más por la paciencia que por la fuerza y más por el corazón que por la razón. Que con respeto se puede lograr respeto.
Todo eso he aprendido…

ah! Y que uno no termina de aprender. No se como será en otros planetas… pero aquí… ¡Chita que es linda mi tierra!!

 
2006 Televisión Nacional de Chile